El blog de José Luis

Diseñador | Escritor | Editor | Gamer | YouTuber … AKA El abuelo Kraken

hábito perjudicial Archive

Miércoles

8

Marzo 2006

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Cómo dejar de fumar

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He pasado ocho días sin fumar. Ha sido difícil, pero hasta ahora he salido avante en esta lucha. Hoy mi vecino, un señor de aproximadamente 65 años de edad que padece de enfisema pulmonar, me pidió la receta de cómo dejar de fumar. No me deja de sorprender la ingenuidad de la gente.

Para dejar de fumar se requiere admitir, de entrada, que se es adicto a la nicotina. Una vez que reconoces que tienes una enfermedad crónica y progresiva, debes tomar la decisión de vivir sin la dosis diaria de alcaloide. Ello no signfica que renuncias para siempre a éste, sino que, día a día tomas la misma decisión: HOY NO FUMARÉ. Los miembros de AA siguen este mismo sistema. ¡Y les funciona!

Pero ¿cómo logro convencerme de que no necesito fumar? Este proceso se divide en dos fases, segun lo estoy percibiendo:

  1. Fase de dependencia física: Dura de cinco a siete días. Se caracteriza por el incisivo recuerdo del hábito, como consecuencia de la baja de nicotina en el organismo. Generalmente tiende a hacerse más molesta al finalizar, ya que los síntomas de abstinencia tienen, estadísticamente, una campana inclinada a la derecha. Es decir, entre más tiempo pase dentro de este ciclo, el cerebro manda con mayor insistencia una señal de insatisfacción a la psique.
  2. Fase de dependencia psicológica: Cuando el organismo comienza a acostumbarse a la falta del alcaloide (es decir, a volver a la normalidad), quedan trasas del efecto placentero en la psique y vínculos a comportamientos. Esta es la fase en la que hay que poner más atención al propósito fijado, ya que se puede haber logrado salir del fase de dependencia física pero recaer debido a mil situaciones que nos pueden poner susceptibles mentalmente.

Vale la pena recordar, que cuando admites que eres adicto, no rechazas tu condición. Serás adicto el resto de tu vida a dicha sustancia o alcaloide. EL RESTO DE TU VIDA. Las adicciones no son algo que agarres un día y dejes al día siguiente. Son para siempre. Son como hijos bastardos que no tienen una madre (o un padre, dependiendo de tu género), nacidos de la ignorancia y la estupidez. Se unen a tu cuerpo, como parásitos perpetuos, succionando la salud de su progenitor y que, en ocasiones, pueden ser homicidas. En el caso del tabaquismo, éste es un terrible asesino.

Pero es tu decisión alimentar a tus adicciones o matarlas de hambre. Bueno, realmente no mueren. Simplemente quedan inhertes en la psique hasta que sucede algún evento que dispara el gatillo.

Pero bueno, ¿cómo me convenzo? Hay mil formas de lograrlo. Puedes pensar en todo el mal que te hace fumar o en todo el bien que te haría dejar de hacerlo. Yo te recomiendo que pienses positivamente, porque pensar negativamente te lleva a fracasar en el intento con mayor frecuencia. Puedes pensar en lo bien que se sentiría la gente que no fuma, el tenerte de vuelta en sus vidas con una visión más optimista. O pensar en el futuro lejano, imaginándote viejo, con muchos nietos rodeandote, sin que tenga que ser en la cama de un hospital, conectado a un respirador artificial.

  • Una vez que ya lo hayas decidido, no claudiques.
  • No lleves más dinero del estrictamente necesario, ni encendedores
  • Si tienes una colección de encendedores Zippo, quítales las mechas, el algodón y las piedras, y tira a la basura la gasolina (o el gas butano, en caso de los encendedores que usan refill de gas LP).
  • Estate atento a los comportamientos inconscientes, como llevarte las manos a los bolsillos, buscando los cigarrillos o el encendedor.
  • Sentirás algunos escalofríos cuando desees fumar. Ten entereza y sigue adelante. Con suerte, pasan después de unos minutos.
  • Aléjate de los fumadores al menos durante la primera semana. Prefiere la zona de no fumar de los restaurantes y no cambies de opinión al respecto. Es una batalla contra ti mismo. No hay nadie más, por lo que llevas las de ganar.
  • Informa a la gente de tu mayor confianza que estás dejando de fumar. Ellos, en la medida de lo posible, deberán ayudarte a lograr tu objetivo. Si alguno de ellos insiste en que fumes, NO ES TU AMIGO.
  • Ponte retos sin premios, como llegar a una semana sin fumar. Tu premio es la satisfacción de estar mejor. Lo irás notando.
  • Escribe diariamente. Es una forma de ocuparte. Te creas un hábito bueno, que sustituye a uno malo. Si escribes sobre lo que sientes al dejar el cigarro, mejor. Es una forma de catarsis.
  • Ve al cinema, al teatro o a museos con mayor constancia. Lee libros y revistas.
  • Desprograma las actividades habituales relacionadas con fumar, como tomar café. Si fumabas acompañando el café o la comida, piensa que no necesitas fumar cuando realices dichas actividades. Insiste siempre en recordarlo.

Una vez que hayan pasado los primeros 21 dís sin fumar, estarás menos susceptible psicológicamente. Sin embargo, debes ser honesto contigo mismo. Normalmente las drogas, cualesquiera que sean, sustituyen emociones necesarias en nuestras vidas que están ausentes. Yo te recomiendo que veas algún psicólogo o psiquiátra, para que valoren la posibilidad de existencia de algún transtorno, como la depresión. Personalmente creo que he logrado dejar el tabaco por ocho días porque llevo poco más de dos semanas tomando Prozac. Me siento mucho más animado y confío más en mis decisiones que hace dos semanas.

Así que ya lo sabes… para dejar de fumar ¡hay que dejar de fumar!

Lunes

6

Marzo 2006

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6o. Dí­a Sin Fumar

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Para mí, este ha sido uno de los días más difíciles desde que dejé de fumar. Estuve a punto de comprar una cajetilla de cigarros cuando llegué a Sanborns. Sin embargo, que no hubiese cupo en la zona de fumadores, me ayudó a controlar el ansia. De haber habido cupo, habría fumado. Es muy probable.

A veces pienso que no vale la pena dejar de fumar. Pero dichos pensamientos provienen de la parte de mi mente que es adicta a la nicotina. Así que más vale no hacerle caso a ese tipo de “razonamientos sin razón”. Son formas de autoflagelación inconsciente enfocadas a debilitar la voluntad de abandonar una adicción. Seré adicto a la nicotina el resto de mi vida, sin embargo, no deseo volver a fumar.

Siguiendo la regla de oro, este fin de semana apestó. Nada mal para mis primeros seis días sin nicotina.

Jueves

2

Marzo 2006

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Segundo día sin fumar

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Llevo poco más de 48 horas sin tocar un cigarro. Todo un record para mí. La última vez que sucedió algo parecido fue cuando dejé de fumar por primera ocasión, hace ya unos cuatro años y medio. De hecho pasé un año y medio sin fumar. Algunos amigos que frecuentan esta página son testigos de ello.

Es difícil dejar de fumar. Ese es un hecho. Pero mucho más difícil lo será si uno se muestra reacio a ver la realidad. Y yo no puedo hacer otra cosa que verla. Así que para mí es infantil mentirme. Imposible.

No puedo mentir: tengo malestar pulmonar. Siento dolor en la espalda, como de enfriamiento, y la respiración se me dificulta mucho al subir escaleras. ¿Principio de enfisema? Tal vez. Por eso, mejor dejarlo ahora que aun soy joven y fuerte, que dejarlo cuando sea un viejo arrugado y débil, atado a una cama y a un tanque de oxígeno.

Toda la tarde estuve pensando en el cigarrillo, desde que salí­ del cine. Mi primer impulso al salir del cinema fue buscarme la cajetilla de cigarros en los bolsillos. Lo mismo pasa cuando espero un transporte, estoy en la cafetería o frente a la PC. Todo me vincula al tabaco. Y sinceramente, no lo soporto. Por ello voy a seguir adelante, a ver hasta donde aguanto, siempre pensando que este día no deberé fumar. Hay que intentarlo hasta conseguirlo.

Miércoles

1

Marzo 2006

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Primer día sin fumar

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5:00 p.m.
No he fumado desde hace doce horas. No es un gran record, debido a que estoy usando parches de nicotina. No planeo usarlos por un largo tiempo. Sólo por los primeros tres días, que suelen ser los más difíciles.

9:00 p.m.
No lo puedo negar: los fumadores que se encuentran en Sanborns, me antojan el tabaco. Sin embargo, resistiré. Con café y atención a lo que hago, podré vencer el primer día sin fumar.

12:00 a.m.
Ahora mismo comienzo a notar algunos automatismos: inconscientemente busco en la mesa una cajetilla que no encontraré. Río un poco y continúo con mi labor.

3:30 a.m.
La fijación oral es más evidente. Tengo un piercing en la lengua (si no lo sabían, ya lo saben). Lo toco con mis labios contínuamente, muchísimo más que antes. Dentro de una hora y media iniciará el segundo día sin fumar. Parece que ya la llevo de gane. No niego que se me antoje fumar un cigarro. Pero… no fumaré. Hoy no.