El blog de José Luis

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Lunes

29

Mayo 2017

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Bases fundacionales de un satanista

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El Baphomet de Eliphas Lévi se ha convertido en un símbolo del satanismo moderno.

Desde hace ya algunos meses, he estado recibiendo consultas por medio de YouTube, gente que pregunta qué significa ser satanista -más allá del engaño en que los mantiene sumidos el cristianismo (a lo que en posteriores posts, si los hubiere, le llamaré simplemente ‘la iglesia’)-. Para evitar cualquier confusión con respecto al cristianismo y la Iglesia de Satán, llamaré a esta última por sus siglas en inglés: CoS. Esto sólo se hará cuando sea absolutamente indispensable, ya que aunque parte del conocimiento aquí planteado nació en el seno de la CoS, veremos que sólo se trata de ideas que tienen cierto sentido común, y que normalmente el satanismo planteará antónimos como bandera frente a la iglesia.

Primero hay que decir que, el satanismo moderno, como lo planteó Anton S. LaVey -con una gran base en las enseñanzas de La Bestia, Aleister Crowley- consiste en adoptar el término Satán como un símbolo o arquetipo. Este ser angélico que se opuso a Yahvéh, el consabido dios todopoderoso de las religiones judeocristianas, se convierte en el antiguo testamento en el verdadero liberador del hombre. Se trata pues de un figura insurgente que conoce el valor de la libertad, del conocimiento y la sabiduría que ello confiere, algo que estaba reservado exclusivamente a dios mismo. El hombre y la mujer iban a ser, por así decirlo, los mejores ejemplares del reino animal dentro de la creación, dos bestias más a las cuales ver a través de la jaula del zoo más hermoso del mundo. Pero no, Satán decide poner al alcance de los hombres la libertad, con las funestas repercusiones que ello pudiera traer, si se quiere.

Bueno, basándonos en esa parte de la mitología cristiana, es que nace la figura del opositor, de aquél que no obedece a otro más que a sí mismo. Si ha de haber un dios, debo ser yo y nadie más que yo. Y para que yo pueda convertirme en ese dios, debo seguir un sistema de normas. Aquí es donde vienen los nueve mandamientos, planteados el fundador de la CoS.

LOS NUEVE MANDAMIENTOS SATANISTAS

  1. Satán representa complacencia, en lugar de abstinencia.
  2. Satán representa la existencia vital, en lugar de sueños espirituales.
  3. Satán representa la sabiduría perfecta, en lugar del auto engaño hipócrita.
  4. Satán representa amabilidad hacia quienes la merecen, en lugar del amor malgastado en ingratos.
  5. Satán representa la venganza, en lugar de ofrecer la otra mejilla.
  6. Satán representa responsabilidad para el responsable, en lugar de vampiros psíquicos.
  7. Satán representa al hombre como otro animal, algunas veces mejor, otras veces peor que aquellos que caminan en cuatro patas, el cual, por causa de su “divino desarrollo intelectual” se ha convertido en el animal más vicioso de todos.
  8. Satán representa todos los así llamados pecados, Satán representa todos los llamados “pecados”, mientras lleven a la gratificación física, mental o emocional.
  9. Satán ha sido el mejor amigo que la iglesia siempre ha tenido, ya que la ha mantenido en el negocio todos éstos años.

Como podemos ver, muchas de las actitudes que nos hacen satanistas, son contraparte de lo que a los cristianos los hace cristianos. Nuestro mundo es mucho más material, basado en lo que tenemos y lo que somos, no en lo que esperamos ser y mucho menos en lo que esperamos después de esta vida. Esta, que es la única que conocemos y sobre la cual podemos decir que existe y que es real.

Por ejemplo, ¿para qué abstenernos de los placeres de la vida, si no existe garantía alguna, comprobada científicamente, de que haya un premio en la siguiente, ni mucho menos se ha comprobado que exista una siguiente? Y aquí mismo aplica a lo que nos referimos con la existencia vital, es decir, disfrutar esta vida; y, por contraparte, también se ataja al autoengaño hipócrita, eso de creer con vehemencia, con fe, que habrá una recompensa por nuestras privaciones, cuando en realidad no lo sabemos. No es como el caso de la Lotería Nacional, que organiza estos juegos de azar y en donde tiene una oportunidad real de ganar un monto que con toda seguridad esta entidad posee, ya que es gubernamental y… blah blah blah, blah blah blah… todo material ¿entienden la diferencia? Acá estamos hablando de un amigo imaginario, dios, que según unos hombres llamados sacerdotes, nos promete un premio en una vida que no sabemos si tendremos. Y además, para agregar picor a su caldo de mentiras, agregamos el factor… y si no obedeces, estás condenado a una eternidad de sufrimiento.

Pero estos mandamientos no estarían completos, sin tener una serie de reglas adicionales. Acá hablamos de las once reglas satanistas, esas que nos limitan y nos recuerdan la responsabilidad que tenemos de no encarnar aquello que la iglesia ha tipificado como acto satánico desde la fundación de la Santa Inquisición. No, nosotros no hacemos sacrificios humanos o animales, y nuestros rituales están enfocados a potenciar alguna de nuestras energías, como la sexual o el autoestima.

LAS ONCE REGLAS SATANISTAS

  1. No des tu opinión o consejo a menos que te sea pedido.
  2. No cuentes tus problemas a otros a menos que estés seguro que quieran oírlos.
  3. Cuando estés en el hábitat de otra persona, muestra respeto o mejor no vayas allá.
  4. Si un invitado en tu hogar te enfada, trátalo cruelmente y sin piedad.
  5. No hagas avances sexuales a menos que te sea dada una señal de apareamiento.
  6. No tomes lo que no te pertenece a menos que sea una carga para la otra persona y esté clamando por ser liberada.
  7. Reconoce el poder de la magia si la has empleado exitosamente para obtener algo deseado. Si niegas el poder de la magia después de haber acudido a ella con éxito, perderás todo lo conseguido.
  8. No te preocupes por algo que no tenga que ver contigo.
  9. No hieras niños pequeños.
  10. No mates animales no humanos a menos que seas atacado, o para alimento.
  11. Cuando estés en territorio abierto, no molestes a nadie. Si alguien te molesta, pídele que pare. Si no lo hace, destrúyelo.

Finalmente, cabe señalar que un verdadero satanista no irá a cometer actos sacrílegos a una iglesia, y si en algún momento los hace públicamente, no lo hace representando a todos los satanistas. Lo primero que hay que comprender es que el satanismo es un sistema de creencias completamente individualista. Que si hay algunos rituales que es mejor hacerlos en grupo, definitivamente, como el caso de la misa negra, que es una versión paródica de la misa cristiana -para prueba, un botón: es preferible contar con un altar vivo, representado por una mujer desnuda o cubierta con un ligero velo semitransparente-. Pero la gran mayoría de nuestros rituales, son individuales, y si algo nos gusta es permanecer de esa forma.

Ahora, de la misma forma en que una persona puede considerarse satanista al cumplir los nueve mandamientos y las once reglas satanistas, y por el carácter individualista de nuestro sistema de creencias, existe un infinito abanico de formas de serlo. Hay quienes han formado su propia creencia, basados en la adoración a sí mismos, como representación más tangible de la divinidad. Hay quienes se entregan a la búsqueda filosófica del ser. Y otros que, haciendo uso de los arquetipos que ha creado la humanidad, encuentran el poder de sí. Todas estas formas son legítimas, siempre que se respete al prójimo -y, claro esta, si esa persona nos respeta, porque nosotros no ponemos la otra mejilla-.

Un buen inicio para saber si uno es satanista y no sólo nos encontramos confundidos, que suele pasar -ya me he topado a varios chicos que creían cosas que no eran parte de nuestro sistema de creencias, sino de aquello que les enseña la iglesia-, es preguntarnos si realmente creemos en ese mundo de fantasía que viene después de la muerte. Muchos creen en ello por miedo a dejar de existir, de verdad. No les basta una vida, porque en ésta no han logrado lo que han deseado o porque tienen tanto apego a otras personas, que pensar que nunca más podrán hablar con ellas y abrazarlas, los hace sufrir. O por otras razones, que no me toca discutir. Si estás contento con esa mentalidad, ser satanista probablemente no sea la tuyo, porque entre nuestros nueve mandamientos creemos en la existencia vital, en vez de esos sueños espirituales. Nuestra realidad se encuentra en lo material, lo que podemos sentir, olfatear, degustar y escuchar. En cambio, si siempre has tenido dudas sobre la veracidad de lo que se te impuso desde niño y no piensas que haya otra vida, entonces muy probablemente seas un satanista sin aún saberlo o haberlo explorado. Para ello te invito que leas La Biblia Satánica, de Anton S. LaVey, que es un buen primer paso para entrar al satanismo. Pero recuerda, nunca se debe estar conforme con lo que dijo un hombre, sino con lo que uno juzgue como correcto, a través de la verdad interior.