El blog de José Luis

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miércoles

6

diciembre 2017

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Respuesta al post Protecting Our Community (Protegiendo Nuestra Comunidad)

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Susan Wojcicki, CEO de YouTube

El día de ayer Susan Wojcicki, CEO de YouTube, escribió un post en el YouTube Creator Blog titulado Protecting Our Community (Protegiendo Nuestra Comunidad). Mario González me envió el link, y aunque estaba interesado en leerlo, junto con los sustanciosos comentarios que estaba dando la comunidad, decidí dejarlo para otro día, así que guarde el marcador y me fui a la cama.

Una de las primeras cosas que hago después de despertarme, es checar los pendientes que dejo del día anterior. Y ahí estaba el marcador que había salvado, sólo que el contenido tenía una ligera diferencia: habían cerrado la zona de comentarios. Cuando esto sucede, es porque la comunidad no ve con buenos ojos lo que se ha escrito, y comienzan a hacer comentarios negativos, lo que crea una explosión en cadena. Así que normalmente se bloquea la zona de comentarios, para no tener que estar censurando cada uno de los comentarios inapropiados. Esto lo puedo comprender perfectamente, pero siendo una temática dirigida a la comunidad, no puedes esperar que la gente no opine al respecto. Es una actitud autoritaria (ahí tienen la razón por la que me salí de Blogger en cuanto Google lo adquirió), y como yo deseaba dar mi punto de vista al respecto, supuse que no me quedaba de otra, así que… esa es la razón por la que he abierto esta entrada.

Primero que nada, me he dado a la tarea de traducir el mensaje para todos ustedes. Sé que hay mucha gente que no tiene conocimiento del idioma inglés y por la importancia del mismo, pensé que sería buena idea ponerlo a su disposición. He intentado ser lo más neutral posible. Después del texto, haré algunos comentarios al respecto desde mi punto de vista, como youtuber.

Queridos creadores,

Cada año, me recuerdan lo única y especial que es la comunidad de YouTube y 2017 no es diferente. Este fue un año de increíble crecimiento e innovación, pero quería aprovechar esta oportunidad para reflexionar sobre lo que también ha sido un año muy difícil para nuestra comunidad creadora. En el último año, vimos un aumento significativo de malos actores que buscaban explotar nuestra plataforma, desde compartir contenido extremista y difundir la desinformación, hasta hacerse pasar por creadores, a spaming a nuestra plataforma con videos que se disfrazan como contenido amigable para la familia, pero no lo son. Estas acciones perjudican a nuestra comunidad al socavar la confianza en nuestra plataforma y perjudican en los ingresos que ayudan a los creadores como ustedes a prosperar.

A la luz de esto, acabamos de anunciar nuevas acciones para proteger a nuestra comunidad de contenidos inapropiados. Queremos dar a los creadores la confianza de que sus ingresos no serán perjudicados por los malos actores, mientras que damos garantías a los anunciantes de que sus anuncios se están ejecutando junto con el contenido que refleja los valores de su marca. Para ello, necesitamos un enfoque que haga un mejor trabajo para determinar qué canales y vídeos deben ser elegibles para la publicidad. Hemos escuchado alto y claro de los creadores que tenemos que ser más precisos cuando se trata de revisar el contenido, para no desmonetizar vídeos (aplicar un “icono amarillo”) por error. Estamos planeando aplicar criterios más estrictos y llevar a cabo una cura más manual, al tiempo que también incrementamos significativamente nuestro equipo de revisores de anuncios para asegurar que los anuncios sólo se ejecuten donde deberían. Esto ayudará a limitar los desmonetizaciones inexactas mientras que dan a los creadores más estabilidad alrededor de sus ingresos. Estaremos hablando con los creadores en las próximas semanas para afinar este nuevo enfoque.

Como he dicho muchas veces a lo largo de los años, los creadores son el alma de la comunidad de YouTube. Es su originalidad, autenticidad, talento y dedicación lo que atrae a un público global a YouTube. Es su pasión y presencia que convierte a los espectadores casuales en fans dedicados que están ansiosos por aprender, compartir y reunirse. Y es su inclusividad la que da a más de mil millones de personas que visitan YouTube cada mes un lugar al cual pertenecer.

A pesar de que ha sido un año difícil, una y otra vez, hemos visto a nuestros creadores se unen para hacer cosas increíbles en YouTube. Vimos una aceleración en suscripciones de canal, trayendo el número total de canales para alcanzar el hito del suscriptor de 1 millón a más de 5.000. Vimos una canción de reggaeton explotar en popularidad global, convirtiéndose en el vídeo más visto de YouTube en la historia. Y vimos a nuestros creadores reunir a sus seguidores tras los desastres naturales en la ciudad de México y Houston para recaudar millones para el alivio, o comprometer a los líderes mundiales, desde Joko Widodo a Jean-Claude Juncker, en temas importantes.

Estas historias están en el corazón de lo que hace que la comunidad de YouTube sea tan especial. Es un lugar donde los creadores y los aficionados pueden reunirse para llegar a nuevas alturas, romper récords y convertir una audiencia en línea en un movimiento del mundo real. Es por eso que necesitamos hacer todo lo posible para proteger a esta comunidad, para contrarrestar las amenazas de los malos actores y para asegurar que YouTube siga siendo un lugar donde todos los creadores puedan prosperar.

Susan Wojcicki, CEO de YouTube

No nos equivoquemos al juzgar apresuradamente. Es un hecho que YouTube ha tenido uno de los años más complejos de su historia, con un reto tan grande como aparentemente imposible: superar el “adpocalipsis”. Brevemente, para quienes no sepan que fue el “adpocalipsis”, constituyó la salida de muchos anunciantes de la plataforma de publicidad de Google, particularmente su aplicación en YouTube, debido a algunos artículos alarmistas de The Wall Street Journal en donde se descubrió que vídeos de grupos extremistas mostraban anuncios de las marcas que posteriormente dejaron el sistema hasta que YouTube arreglara su mierda (acá puedo imaginarme a Samuel L. Jackson pronunciando un fuerte “fix your shit, nigga!“, no racism intended).

Digo, quiero verlo como lo vería un director general: mi proyecto está operando en números rojos, subsidiado por Google, y mi responsabilidad es que vaya a más y que en algún momento comience a dar ganancias. ¿Qué debo hacer, ahora que se han retirado tantos anunciantes? YouTube se encontraba en una disyuntiva: uno, apoyar a sus creadores a pesar de todo, o ver el asunto desde el punto de vista empresarial. Sin duda, debía atacar el problema desde distintos ángulos. Por una parte, eliminar el contenido nocivo del sitio, como esos padres que ponen a sus hijos a hacer vídeos en donde los maltratan y aparte hacen que los demás se rían de ellos. O el contenido que aparenta ser familiar pero que es todo lo contrario, y que aún así se lucra del sistema de monetización que YouTube ofrece a los creadores de contenido. O los extremistas y suprematistas que, además, se lucran al subir su porquería.

Todo eso lo puedo entender y, hasta cierto punto, estoy de acuerdo que no debe estar en YouTube o, por lo menos, no debe ser monetizable. Porque hay contenidos que son demasiado extremos, al grado de que deberían estar en la deep web, no en un sitio público y accesible para toda la familia (decapitaciones, aplastamientos y toda clase de mierda que hace referencia al odio a la vida o a un grupo); pero también creo en la libertad de expresión, esa que establece que se deben explorar los puntos de vista más inmorales para expandir nuestra visión y no quedarnos limitados en la moralina (abarcando temas en noticiarios, mostrando la verdadera cara del mundo, exponiendo la realidad de los poderes fácticos).

¿Debe haber un censor en YouTube? Sin duda, porque aún siendo un espacio abierto al público, le pertenece a una empresa y ésta debe velar por sus propios intereses. Pero, así mismo, debe respetar a los creadores y su derecho legitimo a la libertad de expresión, y la mejor forma de hacerlo es establecer una lista de reglas clara y precisa sobre lo que es permisible en la plataforma y sobre lo que no, y de entre lo permisible, cuales son los contenidos que pueden obtener el beneficio de la monetización, lo que dejó claro hace algunos meses, aunque en un listado por demás ambiguo que daba lugar a que cualquier cosa pudiera ser considerada como no amigable con los anunciantes.

Y acá es donde viene el asunto que se ha estado discutiendo con YouTube desde que comenzaron aplicar restricciones en la monetización por medio de la aplicación del icono amarillo, que significa que los vídeos que sean señalados con ese distintivo, sólo obtendrá ingresos por parte de programas como YouTube Red (y el icono gris, que omite por completo la monetización). Si este proceso fuera llevado a cabo sólo por seres humanos, sería muy caro y muy poco factible, ya que se suben una infinidad de vídeos a la plataforma diariamente. Entonces, se diseñó una red neuronal a la que se le han establecido condiciones para que señale con dicho distintivo a contenidos textuales (títulos, descripción y tags) y visuales (rostros, cuerpos, colores y formas, dentro de las miniaturas y el propio vídeo en un escaneo aleatorio de frames), de forma casi indiscriminada.

La alarma saltó entre los miles de usuarios que pertenecemos a algún programa de partnership, ya sea directamente con Google o con una multichannel network, pues muchos de nuestros vídeos eran falsamente señalados como no aptos para monetización por no ser amigables con los anunciantes. Digo falsamente porque es eso, más falso que una moneda de $3 pesos mexicanos. Y para muestra, un botón…

La imagen muestra cinco de los quince vídeos que tengo señalados como no aptos para los anunciantes. Son pocos, no lo puedo negar (menos del 1%), pero son los suficientes para que salten mis neuronas ante un caso de injusticia. Es obvia la razón por la que considero que el señalamiento es falso: se trata de narraciones, en donde no hay otra cosa que una imagen fija y mi voz de fondo, con algún efecto de sonido, y nada más. No hay referencias al odio, no se muestra nada que sea una apología al delito, no hay nada de eso. Y esto mismo, en mayor grado, está sucediendo con otros youtubers.

Susan Wojcicki nos dice que le demos un voto de confianza, que están dirigiendo correctamente esta estrategia, que se dieron cuenta que era necesaria una mayor intervención humana y cada vez habrán menos casos de falsa señalización. El problema es que la comunidad ya no les cree. Youtubers tan famosos como PewDiePie (uno de los principales afectados, aunque un poco responsable del mismo asunto), Wismichu y ElRubius han hecho vídeos al respecto, aun cuando a ellos no les afecta tanto este problema porque su fama les ha permitido acceder a otros formas de financiación. El mismo Philip DeFranco, uno de los youtubers que previó el escenario con mucho tiempo de anticipación, ha abordado el tema en varias ocasiones. Y así hay más críticas a manos llenas…

Vamos, que no son pocos a los que les han desmonetizado incluso todo su canal. Gente que han hecho contenido family friendly de toda la vida, que lo único que pide es que revisen sus casos porque, como deben de saber para estas alturas, el nicho de negocio que abrió YouTube con la generación del esquema de monetización, ha hecho que gente se comprometa económicamente para generar contenido de mayor calidad. Hay equipos que financian las entradas de familias enteras y que a raíz del adpocalipsis y la mala decisión que tomó la plataforma de dejarle el trabajo a un centinela tecnológico, en vez de invertir en contratar a revisores de carne y hueso, ha enviado al garete sus sueños y esperanzas de tener independencia económica dedicándose a lo que les gusta: hacer vídeos.

¿Que hay contenido basura en YouTube? nadie lo cuestiona ¿qué es fácil abusar de la plataforma? eso está más que visto; pero no pongamos a todos dentro de mismo costal y a mandarlo todo a la mierda. No es así como funcionan las sociedades justas y organizadas, es por medio de la comunicación que una comunidad puede ser defendida, no tomando las decisiones por la comunidad, como si YouTube tomara el papel del Gran Hermano y la policía del pensamiento. Tenemos que evitar a toda costa esquemas de control orwellianos, dejar que la gente misma sea la que se controle y se autocensure, dejar que los padres retomen su obligación tutelar y que no dejen el mundo de internet disponible, sin ningún tipo de control, a niños pequeños.

Debemos de exigir que no seamos nosotros los que paguemos las ambiciones victorianas de una directora general que no comprende que una cosa es lidiar con las empresas y con los contenidos extremistas y otra muy distinta hacerle pagar a toda la comunidad por los errores de unos cuantos, obligándonos a comportarnos de una cierta forma si queremos gozar del beneficio económico. Que porque un youtuber diga unas cuantas palabras soeces, eso no lo hace no apto para anunciantes. Por eso es que ya nadie cree en Susan, por eso es que se han lanzado peticiones a través de Change.org a Google para que la despida de inmediato, porque está dañando a la comunidad de creadores y no resuelve nada con respecto a incentivar a los anunciantes a que regresen a YouTube después de demostrar que se han tomado acciones concretas y decididas para eliminar el contenido dañino. Ahora nos dice que le demos un voto de confianza cuando en realidad nos está pidiendo que seamos buenos niños y hagamos contenido family friendly.

He sido de los menos afectados, eso me queda claro, pero no deja de molestarme que cuentos en los que he invertido horas de trabajo no van a obtener ninguna remuneración, por mínima que esta sea. Después de todo, firmamos contratos con nuestras networks y eso debería ser suficiente razón para obligar a las networks a hacer el trabajo de revisión de canales de contenido presumiblemente dañino. Pero no, prefieren que todos paguen el pato, que ese molesto bot marque como no apto para monetización incluso livestreams que están programados (es decir, contenido que aún no existe ya ha sido censurado).

Las cosas están mal en YouTube y no es culpa de la comunidad, sino de unos pocos abusivos y la ineptitud de esta CEO que ha no podido llenar el puesto para el que fue contratada. Espero que Google tome una decisión pronto, porque la comunidad se está asfixiando y la fuga de cerebros ocurre incluso en el mundo digital.

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