Himno Nacional Mexicano

Después de obtener su independencia y lograr el establecimiento del régimen republicano, México requería un canto patriótico que unificara las conciencias de los ciudadanos. Se realizaron numerosos intentos durante más de tres décadas para encontrar un himno de aceptación nacional, sin obtener el éxito deseado.

El 12 de noviembre del año de 1853, el gobierno de la República, a través del Ministerio de Fomento, Colonización, Industria y Comercio, cuya titularidad ocupaba Joaquín Velázquez de León, convocó a un concurso dividido en dos partes consecutivas, la primera se refería al certamen literario para seleccionar el texto de la letra para un Himno Nacional, y la segunda trataba de la musicalización del poema triunfador.

Al ser enterados del concurso, un grupo de amigos del joven poeta potosino Francisco González Bocanegra lo animó a participar en dicho evento, pero él se negaba reiteradamente, explicando que no tenía confianza en obtener el triunfo porque participarían destacados e inspirados intelectuales. En esa época don Francisco era oficial archivista en la Administración de Caminos y Peajes, del Ministerio de Fomento.

El día 3 de febrero de 1854, los miembros del jurado, José Bernardo Couto, Manuel Carpio y José Joaquín Pesado, enviaron su fallo a las autoridades y el resultado se publicó el día 5 siguiente en el Diario Oficial, declarando que el vencedor en el certamen al que se presentaron 25 concursantes era el señor González Bocanegra.

Acto seguido, se procedió a llevar a efecto el certamen para musicalizar el poema, demorándose su resultado por causas diversas hasta el día 2 de agosto, en que fue declarado triunfador por el jurado, formado por José Antonio Gómez, Tomás León y Agustín Balderas, el compositor identificado solamente con las iniciales J. N., por lo que al publicarse el resultado en el Diario Oficial, dos días después, se solicitaba la aclaración respectiva del autor. El mismo día se presentó el señor Jaime Nunó en la Secretaría de Fomento para acreditar su paternidad autoral de la composición premiada. Como la Junta Patriótica deseaba que el Himno Nacional se estrenara el siguiente mes de septiembre, se solicitó al autor instrumentara y editara por su cuenta las primeras partituras, lo que realizó con oportunidad.

La noche del 15 de septiembre de 1854 se estrenó nuestro Himno Nacional Mexicano en el teatro Santa Anna, ocasión en la que pronunció un discurso patriótico el señor González Bocanegra. La orquesta, bajo la dirección del maestro Giovanni Bottesini, acompañó a la soprano Claudina Fiorentini y al tenor Lorenzo Salvi, quienes entonaron las estrofas, participando el coro formado por toda la compañía. Al día siguiente se volvió a cantar en el mismo lugar, ahora por la soprano Steffenone, asistiendo el presidente de la República, las autoridades nacionales y de la ciudad, tanto civiles como militares.”

El Himno fue bien recibido por el público, pero debido a los conflictos del país, durante los años siguientes pasó casi al olvido, tocándose poco, al parecer porque no se volvieron a editar las partituras preparadas por el señor Nunó, aunado a la conclusión del régimen del presidente Santa Anna, a causa del triunfo de la revolución de Ayutla, y posteriormente por la Guerra de Reforma y la Intervención.

González Bocanegra enfermó gravemente de tifo, lo cual provocó su muerte el 11 de abril de 1861, siendo sepultado en el Panteón de San Fernando. Por su parte, Jaime Nunó se exilió en Cuba y luego se instaló en Estados Unidos, donde trabajó como concertista, director de orquesta y fundó una escuela de música. Años más tarde, a efecto de homenajearlo, fue invitado por el gobierno de Porfirio Díaz para asistir a las fiestas patrias de 1901, siendo recibido por una multitud eufórica que le dio una extraordinaria bienvenida. La noche del 15 de septiembre dirigió a un grupo de bandas militares en la interpretación del Himno, durante la ceremonia oficial frente a Palacio Nacional. En 1904 Nunó tuvo otra breve estancia en México, y el 18 de julio de 1908 falleció en Aubuendale, en los suburbios de Nueva York. Fue sepultado en la ciudad de Búfalo, Estados Unidos de América.

En 1922 el maestro Carrillo efectuó una encuesta nacional con el objeto de localizar las partituras originales del Himno preparadas por Nunó, logrando descubrir un ejemplar de la primera edición, impresa por la Casa Murguía en 1854, en la ciudad de Saltillo, Coahuila. Este ejemplar, litografiado por Iriarte, fue donado al Museo Nacional de Historia, donde actualmente se conserva.

Con base en dicho testimonio se realizó la difusión del Himno Nacional en forma oficial, el cual a partir de entonces se compone del coro y cuatro estrofas.

En 1942 los restos de Jaime Nunó fueron trasladados a la ciudad de México; al mismo tiempo eran exhumados los del ilustre Francisco González Bocanegra. Las urnas que los contenían fueron reunidas por el pueblo en la Plaza de la Constitución y de ahí, con respeto, se les trasladó hasta la Rotonda de los Hombres Ilustres donde en la actualidad reciben el homenaje de los mexicanos.

Días después de haberse realizado la ceremonia de homenaje a los restos de Bocanegra y Jaime Nunó, el presidente de la República, general Manuel Avila Camacho, emitió un acuerdo por el cual se declaraba de uso oficial el Himno Nacional, siendo obligatoria su difusión en las escuelas de todo el país, bien fueran del gobierno o particulares, sin importar el nivel académico que impartieran. Además se regulaba su canto y ejecución, prohibiendo se tocara en sitios inadecuados o en actos donde no se le diera un marco de respeto y solemnidad. Las características de los modelos utilizados se basaron en un dictamen preparado por los maestros Julián Carrillo y Manuel Barajas, así como por el historiador Manuel de J. Solís Andoaga.

La Ley sobre las Características y el Uso del Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, del 23 de diciembre de 1967, que reglamentó por primera vez el uso de los Símbolos Patrios, establecía, como disposición importante, celebrar un acto de autenticación del Escudo y la Bandera Nacionales. Sin embargo, no se hizo inclusión de lo referente al Himno Nacional por lo que fue necesario regularizar sus características ya que se usaban indistintamente diversos arreglos musicales que no se apegaban en estricta forma al modelo original, lo que hacía aún más disímbola su interpretación.

En 1983, el presidente de los Estados Unidos Mexicanos, al emitir el decreto para fortalecer el culto a los Símbolos Patrios, consideró que era impostergable la necesidad de autenticar los modelos de la letra y música del Himno Nacional, que ya estaba perdiendo difusión entre todos los mexicanos, porque al cantarse exclusivamente en las escuelas los honores a la Bandera que se componen del coro y la primera estrofa, las nuevas generaciones estaban olvidando el Himno Nacional completo, a tal grado que al darse a conocer los modelos remitidos y que eran los de 1942, muchos ciudadanos pensaban que se había modificado la letra.

Al aprobarse la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, de inmediato se procedió a preparar los documentos para la autenticación, los cuales deberían depositarse en el Archivo General de la Nación, la Biblioteca Nacional y el Museo Nacional de Historia del castillo de Chapultepec.

La nueva ley intensifica el culto popular a los Símbolos Nacionales, que son la expresión más vigorosa y firme de nuestra nacionalidad, y están presentes en forma permanente en la conciencia de todos los mexicanos. Asimismo, permite a todos los ciudadanos el uso de los Símbolos Patrios, siempre que se guarde el respeto que merecen, lo que fomentará en las nuevas generaciones el fortalecimiento de la ideología nacionalista y revolucionaria, para aglutinar el esfuerzo popular y orientar el futuro de la nación.

Para adecuar las disposiciones legales sobre los Símbolos Patrios a la realidad nacional, se han realizado dos reformas y adiciones a algunos de sus artículos. El primer cambio se verificó en abril de 1986 cuando se reformaron los artículos 65 y 66 de la Constitución, entrando en vigor hasta septiembre de 1989, por lo que fueron necesarias algunas adecuaciones a la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, publicadas en el Diario Oficial de la Federación el 9 de febrero de 1991. Las reformas consistieron en modificar el calendario cívico nacional, estableciéndose tres nuevas fechas conmemorativas y derogándose una; también se estableció una reforma a la fracción II del artículo 35, sobre la obligación del presidente de la República de portar la Banda Presidencial al rendir anualmente su informe ante el Congreso de la Unión.

En mayo 1995 se realizó la segunda reforma a la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales. Los cambios se refirieron a la modificación de los artículos 2°, 18 y 55, y la adición de los artículos 54 bis, 59 y 60, con lo que se actualizaron algunas disposiciones sobre las características del Escudo Nacional, el Calendario Cívico Oficial, la competencia de las autoridades encargadas del cumplimiento de la Ley y algunas normas generales sobre la Bandera y el Himno Nacionales.

Mediante un acuerdo emitido el 6 de febrero de 1995 y publicado en el Diario Oficial de la Federación el 8 de febrero del mismo año, se establecieron los lineamientos generales para fortalecer y mantener vigentes la Constitución Política y los Símbolos Patrios. Se pretende realizar un conjunto de acciones para honrar, promover y difundir entre la población los elementos fundamentales de la nacionalidad mexicana. De esta manera se cumple con uno de los objetivos centrales del actual gobierno: “fomentar el aprecio a nuestra historia, a nuestra cultura, a las costumbres, los valores y los principios que nos dan identidad y así lograr el fortalecimiento “del ejercicio pleno de la soberanía nacional, valor supremo de la nacionalidad y responsabilidad primera del Estado mexicano”.

Condecorado como uno de los más hermosos del mundo, pocos mexicanos conocen la letra completa de nuestro himno nacional. Lamentablemente, ha sido política de la SEGOB y la SEP, el enseñar a los niños sólo versión oficial (abreviada), que consta de cuatro estrofas y el coro (yo recuerdo que en mi primaria entonábamos todo el himno, en una ceremonia, al menos una vez al año; por lo que todos conocíamos la letra original).

Sin embargo, nuestro himno nacional consta de diez estrofas, con un gran contenido de nacionalismo y amor a la patria (que no se aplique el contenido de todas las estrofas a nuestros tiempos, y por eso la hayan acortado, es un argumento discutible).

Este es nuestro hermoso himno nacional. :)

Coro

Mexicanos al grito de guerra
el acero aprestad y el bridón.
Y retiemble en sus centros la tierra,
al sonoro rugir del cañón.

Estrofa I

Ciña ¡oh Patria! tus sienes de oliva
de la paz el arcángel divino,
que en el cielo tu eterno destino
por el dedo de Dios se escribió.
Mas si osare un extraño enemigo
profanar con su planta tu suelo,
piensa ¡oh Patria querida! que el cielo
un soldado en cada hijo te dio.

Estrofa II

En sangrientos combates los viste
por tu amor palpitando sus senos,
arrostrar la metralla serenos,
y la muerte o la gloria buscar.
Si el recuerdo de antiguas hazañas
de tus hijos inflama la mente,
los recuerdos del triunfo tu frente,
volverán inmortales a ornar.

Estrofa III

Como al golpe del rayo la encina,
se derrumba hasta el hondo torrente,
la discordia vencida, impotente,
a los pies del arcángel cayó.
Ya no más, de tus hijos la sangre,
se derrame en contienda de hermanos;
sólo encuentre el acero en sus manos
quien tu nombre sagrado insultó.

Estrofa IV

Del guerrero inmortal de Zempoala
te defiende la espada terrible,
y sostiene su brazo invencible,
tu sagrado pendón tricolor.
Él será del feliz mexicano
en la paz y en la guerra el caudillo.
porque él supo sus armas de brillo
circundar en los campos de honor.

Estrofa V

Guerra, guerra sin tregua al que intente
de la Patria manchar los blasones,
Guerra, guerra, los patrios pendones
en las olas de sangre empapad.
Guerra, guerra. En el monte, en el valle,
los cañones horrísonos truenen,
y los ecos sonoros resuenen
con la voces de ¡Unión! ¡Libertad!

Estrofa VI

Antes, Patria, que inermes tu hijos,
bajo el yugo su cuello dobleguen,
tus campiñas con sangre se rieguen,
sobre sangre se estampe su pie.
Y tus templos, palacios y torres
se derrumben con hórrido estruendo,
y sus ruinas existan diciendo:
De mil héroes la Patria aquí fue.

Estrofa VII

Si a la lid contra hueste enemiga,
nos convoca la trompa guerrera,
de Iturbide la sacra bandera,
mexicanos, valientes seguid.
Y a los fieles bridones les sirvan
las vencidas enseñas de alfombra;
los laureles del triunfo den sombra
a la frente del Bravo Adalid.

Estrofa VIII

Vuelva altivo a los patrios hogares,
el guerrero a cantar su victoria,
ostentando las palmas de gloria
que supiera en la lid conquistar.
Tornaránse sus lauros sangrientos
en guirnaldas de mirtos y rosas,
que el amor de las hijas y esposas,
también sabe a los bravos premiar.

Estrofa IX

Y el que al golpe de ardiente metralla,
de la Patria en las aras sucumba,
obtendrá en recompensa una tumba
donde brille, de gloria, la luz.
Y, de Iguala, la enseña querida
a su espada sangrienta enlazada,
de laurel inmortal coronada,
formará de su fosa una cruz.

Estrofa X

¡Patria, Patria! tus hijos te juran
exhalar en tus aras su aliento,
si el clarín, con su bélico acento,
los convoca a lidiar con valor.
¡Para ti las guirnaldas de oliva!
¡Un recuerdo para ellos de gloria!
¡Un laurel para ti de victoria!
¡Un sepulcro para ellos de honor!

3 pensamientos sobre “Himno Nacional Mexicano”

  1. yo tambien recuerdo, la version larga del himno nacional, pero recuerdo que deciamos… y retiemble en su CENTRO la tierra, no en sus centros…me gustaria saber si hay forma de constatarlo, en el escrito original, ya que es logico que la tierra solo tiene UN CENTRO.saludos.

    1. De hecho, es muy posible constatarlo. Hay una copia certificada en el Castillo de Chapultepec. Y dice claramente “sus centros”. Supongo que era un coloquialismo de la época.

  2. Lo correcto es decir sus centros y se refiere a los centros de combate donde retiembla la tierra cuando suena con estrépito el cañón.

    Cualquier duda pueden escribirme a mi correo que es
    tampicotampico@hotmail.com
    Profesor Luis Alberto Fernández Ramos

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