El blog de José Luis

Diseñador | Escritor | Editor | Gamer | YouTuber … AKA El abuelo Kraken

domingo

13

septiembre 2009

0

COMMENTS

Diario de un Aldeano: cuarto y último día de la Aldea Digital

Written by , Posted in LAN Parties

Hoy me despertó mi novia, a eso de las 10:30 a.m. Sinceramente me habría quedado allí por más tiempo si no fuera porque escuché mucho barullo dentro de la zona de acampada —tenía dolor de garganta, que terminó como un catarro al final del día—. 😐

Así lucía la zona de acampada. Me trajo a la memoria una escena de la película Matrix (justo cuando Neo, al salir de la Matrix, despierta en los campos de cultivo de humanos).

Este es el pegote que tenía la casa de campaña. Cada aldeano colocaba su nombre y sitio dentro de la zona digital.

Para mi sorpresa, la mayoría de los aldeanos ya estaban recogiendo sus casas de campaña; que por si no lo mencioné anteriormente, las obsequió Telmex. Así que yo hice lo mismo y me retiré con todos mis tiliches a la zona digital.

Esta es la entrada de la zona de acampada, en donde todos los aldeanos dormían.

No sé si haya sido mi imaginación, pero este día noté un bajón de velocidad. Además, comprobé que los torrents provenientes de algunas direcciones web, estaban bloqueados (es decir, podías ver que habían seeders, pero éstos no enviaban ni un sólo byte). Y aunque MegaUpload, RapidShare y otros servicios semejantes no estaban bloqueados, las limitaciones de la gratuidad hacían imposible el completar descargas de archivos divididos en numerosas fracciones.

Se puede decir que durante gran parte del tiempo restante en la Aldea Digital, no hubo nada de interés (los mismos animadores bobalicones que todo mundo pitorreaba). Lo mío era sólo descargar música y programas, y platicar con María José.

Fue hasta pasadas las 3:00 p.m. que comenzó la premiación a los concursantes de todas las actividades programadas, entre ellas las competencias de videojuegos como Street Fighter IV (del que fuí eliminado en la primera ronda, gracias a que no sé manejar controles de consola), Quake III, Halo 3, Lips, Rock Band y otros, además del modding y el overclocking (que tuvo una interesantísima demostración de extreme cooling por medio de un sistema de nitrógeno líquido).

Hubo una categoría adicional que no pelé debido a que consideraba que era más importante para mí el terminar mi proyecto a la brevedad: arte digital. Dentro de esta categoría habría podido participar en cuatro actividades: Gráfico 2D, Gráfico 3D, Fast 2D y Fotografía. Y bueno… aquí viene la triste historia. 😐

Sin afán de demeritar el trabajo de los participantes, lo que presentaron fue realmente mediocre —y no lo digo yo, lo dijeron los poquísimos aplausos y los abundantes abucheos cuando se mostraron en las pantallas—. Para mí, hasta un día antes, lo que mostraron no me interesaba en lo más mínimo (a excepción del Fast 2D, que veía como una oportunidad perdida, ya que después me enteré  que consistió en hacer el logotipo para la Aldea Digital 2010).

Pues bueno… la cosa es ésta: al momento de la premiación, casi me voy de espaldas (PLOP!, estilo Condorito). A los primeros lugares de cada actividad les dieron una computadora portátil DELL Studio 15, con un valor neto de $11,000 pesos cada una. WTF? ¡Imposible! Me había privado de la amplísima posibilidad de ganar el primer lugar, sin presunción alguna —neto, debieron haber visto qué fue lo que entregaron los concursantes—. No tenía competencia y, paradójicamente, no competí. 🙁

Pasado el amarguísimo trago, clausuraron la Aldea Digital; y escasos veinte minutos después, colocaron una cuenta regresiva de poco más de una hora para apagarlo todo. Como estaba negro de furia contra mí mismo, decidí largarme de una buena vez. Total… sesenta minutos más, sesenta minutos menos… daba igual —ni siquiera me pude ganar un disipador OCZ por haber participado en una encuesta—. ¡Qué me cargaba una chingada, pues! 😆

El regreso fue realmente… ¡uff! una pesadilla… Repetí la odisea del primer día, sólo que ahora llevaba más peso a cuestas. Llegar a la avenida para tomar un taxi, desde la entrada de la puerta cinco, me tomó casi quince minutos; y no hubo ni una sola alma caritativa que me pudiera echar una mano sin que yo la pidiera.

Mañana, mis conclusiones sobre la Aldea Digital 2009. Saludos.

happy wheels