El blog de José Luis

Diseñador | Escritor | Editor | Gamer | YouTuber … AKA El abuelo Kraken

sábado

28

septiembre 2013

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Con un montón de proyectos

Written by , Posted in Opiniones

Vivir con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) no es sencillo. Puede convertirse en una batalla permanente en contra de uno mismo al tratar de adaptarnos a la sociedad, o puede volverse la experiencia más deliciosa que un ser humano pueda experimentar. Tener TDAH tiene sus bemoles, pero ninguna buena sinfonía debe excluirlos.

Siguiendo esta filosofía de vida que adopté hace varios años, emprendí algunos proyectos. Primero, mi servicio de hosting compartido, y después, la tienda de cómputo. Hace poco más de un año, conseguí el partnership para mi canal de YouTube con TGN. Le siguió el taller de narrativa, que inicié hace ocho meses; y gracias al cual he escrito varios cuentos que pronto serán publicados. Hace poco me uní al equipo de la Editorial De Otro Tipo como community manager; y además, pronto seré reclutador de TGN. Como puede verse, me he hecho de varias tareas pequeñas, cosas que me gustan y que no suelo rechazar al programarlas para su concreción.

He aprendido que no tengo la obligación de adaptarme, de cubrir patrones diseñados para las masas, de seguir horarios exigentes que no me permitan sacar lo mejor de mí; de doparme con metilfenidato para seguir intentando agradar a una sociedad que me rechaza por mi condición neuronal. Posiblemente nunca seré un hombre rico, y no deseo serlo. En mi vida, el dinero ha sido un inhibidor, una pesadilla; ya sea porque no supe administrarlo cuando lo tuve en cantidad, o porque no suelo generarlo en los montos que me exigen ciertos parámetros externos. No me gusta la visión productivista de los políticos que nos gobiernan. No simpatizo con el neoliberalismo, en parte porque considero que la generación excesiva de productos está destruyendo a los ecosistemas, sólo para poner en las manos de la gente más papel moneda, y en las cuentas de los empresarios, más oro y plata. Ataco esto de forma contundente. Lo escupo. Deseo lo necesario para vivir, relativamente cómodo, y que estas comodidades nunca lleguen a la ostentación.

No me interesa más lo que esperan de mí, sino lo que puedo dar. La gran mayoría de las veces, no espero recibir nada a cambio de mi genio. Esto fue un don, y no una maldición, como la industria farmacéutica pretende hacérnoslo ver. La gente con TDAH es simplemente diferente.

happy wheels