El blog de José Luis

Narrador | YouTuber | Gamer | Editor | Escritor | Diseñador … AKA El abuelo Kraken 🦑

viernes

18

enero 2013

0

COMMENTS

1a sesión del Taller de Narrativa

Written by , Posted in General

Hoy tuvimos nuestra primera sesión del Taller de Narrativa en casa del escritor, y amigo, Walter Jay. Ha sido bastante ilustrativa la forma en que ha despejado nuestras dudas respecto a como construir una narración, ya sea que el fin de ello sea escribir un cuento, una novela o una fábula.

Lo que me ha sorprendido, es que no me encontraba tan perdido como yo pensaba, y creo que es muy probable que en este año dé a la luz a mi primera obra literaria-artística (y es que ya soy escritor, pero nunca me he tomado esto como lo que es: un arte). Tengo muchas ideas —tal vez demasiadas— pero sé que puedo encontrar una forma de estructurarlas, y para ello es que he comenzado a participar en este taller.

Mientras tanto les comparto un mini cuento que he escrito como ejercicio en esta ocasión.

BODEGA

Sabía muy poco de aquello que estaba observando. Inmóvil, aletargado y adolorido, había despertado en un espacio tan estrecho que apenas podía estirar las piernas. Enmudecido, miré a las paredes y el techo de aquella empolvada bodega, repleta de pequeñas cajitas, todas ellas apiladas en un orden tan estricto que no pude evitar una sensación de asombro y temor.

Apenas hube espabilado, me erguí y busqué el interruptor de la lámpara que alcancé a vislumbrar en el techo, pero no lo encontré. Parecía que ésta era controlada desde el exterior, desde donde asomaba un claro que lograba iluminar penumbralmente mi recoveco. Abrí la puerta, y aquello que observé me dejó completamente helado: en el piso de la habitación que se abría ante mí, yacía inerte mi cuerpo, rodeado de un charco de sangre.

También hicimos un segundo ejercicio, aunque no terminé entendiendo bien que era lo que debía de hacer, y terminé haciendo una especie de extensión de mi primer cuento, pero sin desenlace.

Yacía allí, inerte, rodeado de un charco de sangre. No cabía en mi asombro, ya que era la primera imagen que había observado en esa habitación que me parecía tan ajena como el cadáver mismo. ¿Quien era ese hombre y que hacía yo en ese lugar? Alrededor no veía nada más que paredes desnudas, un interruptor y una puerta de metal entreabierta que no me permitía ver que había en su interior. No pude evitar el caer en el pánico. Comencé a buscar una salida, pero fue inútil. Parecía estar encerrado en una caja de cartón, sin escapatoria ante aquel macabro acontecimiento.

Pero eso no era lo más extraño de todo. Mis manos estaban cubiertas de sangre, de la sangre de aquel desconocido, y en una de ellas sostenía un cuchillo. ¡Dios mío! ¿Era acaso yo el asesino de aquel hombre? Pero ¿por qué no recordaba nada y no hallaba escapatoria?

De pronto escuché el chirriar de las oxidadas bisagras de aquella puerta de metal. Volteé la mirada, y pude observar la más extraña y bizarra de las visiones: era aquel hombre, desprovisto de toda materia, con el rostro palidecido y horrorizado ante aquella dantesca quimera.

Ya veremos que otras cosas se me ocurren antes de abordar un proyecto más ambicioso. Prometo compartir más, por supuesto. 😉

happy wheels